El río Saguenay corre por un fiordo de unos 100 km, excavado por glaciares, entre acantilados de roca que alcanzan los 350 metros, antes de desaguar en el San Lorenzo, junto a la aldea de Tadoussac. En el encuentro de las dos aguas, el agua fría y salada del fondo asciende y trae alimento en abundancia, lo que atrae a las ballenas al estuario cada verano.
Tadoussac es uno de los lugares más buscados de Canadá para avistar ballenas. En temporada, rorcuales comunes, ballenas minke, jorobadas y, a veces, ballenas azules suelen alimentarse cerca de la costa, y una población de belugas vive en el estuario todo el año. El área forma parte del Parque Marino Saguenay–Saint-Laurent, con reglas para la aproximación de las embarcaciones.
La aldea, una de las más antiguas de Canadá, fue puesto de comercio de pieles desde 1600, y tiene una capilla de madera del siglo XVIII, dunas de arena sobre el río y senderos alrededor de la bahía. Río arriba, el Parque Nacional del Fiordo del Saguenay protege ambas márgenes, con miradores, senderos y la estatua de Notre-Dame-du-Saguenay en el cabo Trinité.
Al final del fiordo está la ciudad de Saguenay, que reúne Chicoutimi, Jonquière y La Baie, con museos sobre la industria de la madera y las inundaciones de 1996.
Este destino reúne 2 ciudades: Tadoussac, Saguenay.