Halifax, capital de Nueva Escocia, creció alrededor de uno de los mayores puertos naturales del mundo, en el Atlántico. La ciudadela de piedra, en la cima de la colina, vigila el centro desde el siglo XVIII, y el malecón junto al agua conecta muelles, museos, mercados y la terminal de los transbordadores a Dartmouth.
El puerto dejó huella en la historia del país: por el Pier 21 pasaron inmigrantes, refugiados y soldados durante más de cuatro décadas del siglo XX, y fue en Halifax donde se reunieron víctimas del Titanic y donde ocurrió la Explosión de Halifax, en 1917. Ambos episodios se recuerdan en el Museo Marítimo del Atlántico, en el propio malecón.
Al sudoeste de la capital comienza la costa sur, de ensenadas recortadas, islas y pueblos pesqueros. Peggy's Cove, a 45 km, reúne casas de madera sobre el granito y un faro blanco y rojo. Más adelante están Mahone Bay, con tres iglesias a la orilla de la bahía, y Lunenburg, ciudad colonial británica de casas coloridas, Patrimonio Mundial de la UNESCO.
La región se recorre bien en auto, por la ruta costera conocida como Lighthouse Route, con paradas cortas entre un pueblo y otro.
Este destino reúne 2 ciudades: Halifax, Lunenburg.