Dunedin (Ōtepoti) fue fundada en 1848 por colonos vinculados a la Iglesia Libre de Escocia, y el nombre proviene de la forma gaélica de Edimburgo. La herencia escocesa aparece en los edificios de piedra del centro, en las iglesias, en las estatuas y en el trazado de la ciudad, que tiene alrededor de 130.000 habitantes y se encuentra al fondo del puerto de Otago, rodeada de colinas. La Universidad de Otago, de 1869, la más antigua del país, le da a la ciudad un aire universitario.
El centro gira en torno al Octagon, la plaza de ocho lados con el ayuntamiento, la galería de arte pública y la catedral anglicana de St Paul. A pocas cuadras están la estación ferroviaria de 1906, de basalto oscuro y piedra clara, uno de los edificios más fotografiados del país, el museo Toitū, sobre la historia de los colonos, y el Otago Museum. En el barrio de North East Valley, la Baldwin Street está reconocida como la calle más empinada del mundo. En 2014, Dunedin fue declarada Ciudad de la Literatura por la UNESCO.
Al este del centro, la Península de Otago se adentra entre el puerto y el Océano Pacífico, con colinas, ensenadas y playas. En la cresta se encuentra el castillo Larnach, mansión de 1871 con jardines, y en la punta, en Taiaroa Head, la única colonia de albatros reales del hemisferio norte en tierra continental habitada, con un centro de visitantes y paseos guiados. La península también alberga colonias de pingüinos azules y de focas.
Al sur de la ciudad, Tunnel Beach esconde una playa bajo acantilados de arenisca, accesible por un túnel excavado en el siglo XIX. Dunedin es también punto de partida para Oamaru y las piedras de Moeraki, al norte, y para la costa de los Catlins, al sur.
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