Prekmurje es la tierra "más allá del Mura", en el extremo nororiental de Eslovenia, entre el río y las fronteras con Austria y Hungría. Durante muchos siglos formó parte del Reino de Hungría, y eso marcó el paisaje, la arquitectura de las aldeas y la gastronomía. El húngaro tiene estatus oficial en algunos municipios cercanos a la frontera, y la región también mantiene una tradición protestante, con iglesias evangélicas junto a las católicas.
El sur es una llanura de campos cultivados, bosques junto al Mura y aldeas de casas largas. Junto a Ižakovci, una isla del Mura llamada Isla del Amor conserva un molino flotante y una barca de cable, recuerdos de una época en que decenas de molinos operaban en el río. Hacia el norte, las colinas de Goričko forman un parque natural, con viñedos, bosques, aldeas donde anidan las cigüeñas y el castillo de Grad, el de mayor superficie del país.
Murska Sobota, la ciudad principal, tiene un castillo renacentista con el museo regional. Cerca se encuentran joyas de la arquitectura religiosa: la iglesia de Martjanci, con frescos del siglo XIV, la rotonda románica de Selo y la iglesia de Bogojina, reformada por el arquitecto Jože Plečnik. Moravske Toplice y otras localidades cuentan con aguas termales calientes, que atraen visitantes durante todo el año.
El relieve plano favorece la bicicleta, y la cocina local, con platos de influencia húngara y la gibanica, un pastel por capas, forma parte del viaje.
Este destino reúne 2 ciudades: Murska Sobota, Moravske Toplice.