Sucre y Potosí están en el sur de los Andes bolivianos, a unos 155 km una de la otra, y cuentan juntas la historia colonial del país. Potosí creció desde 1545 alrededor del Cerro Rico, la montaña de plata que financió el imperio español por más de dos siglos. Sucre, entonces llamada La Plata, era la ciudad administrativa y religiosa de la región, donde vivían jueces, obispos y dueños de minas. Ambas son Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Sucre es la capital constitucional de Bolivia, sede del Poder Judicial, mientras que La Paz es la sede del gobierno. Está en un valle a unos 2.800 metros, con clima templado, y es llamada Ciudad Blanca por las fachadas encaladas del centro. En la Casa de la Libertad, junto a la Plaza 25 de Mayo, se firmó la declaración de independencia en 1825. El Convento de La Recoleta tiene un mirador sobre los tejados, y en los alrededores, el Parque Cretácico muestra miles de huellas de dinosaurios en un paredón de caliza.
Potosí está a unos 4.000 metros, una de las ciudades más altas del mundo, con el cono rojizo del Cerro Rico siempre a la vista. En el siglo XVII estuvo entre las ciudades más pobladas del mundo. De esa riqueza quedan las iglesias barrocas, los caserones con balcones de madera y la Casa Nacional de Moneda, donde se acuñó la plata durante la colonia y que hoy es uno de los mayores museos del país.
Potosí, más alta, exige calma el primer día, porque muchos viajeros sienten los efectos de la altura. Las dos ciudades están conectadas por carretera asfaltada, en unas 3 horas.
Este destino reúne 2 ciudades: Sucre, Potosí.