El Bajío es la región de altiplanos y valles en el centro-norte de México donde, en el siglo XVI, la plata de las minas de Guanajuato y Zacatecas dio lugar a ciudades ricas en la ruta hacia la Ciudad de México, el Camino Real de Tierra Adentro. Las iglesias, las casonas y las plazas de esa época están entre los conjuntos coloniales mejor conservados del país.
San Miguel de Allende, la ciudad de llegada, tiene calles empedradas que suben la colina, casas en tonos ocre y rojo y la parroquia de fachada neogótica rosada, símbolo de la ciudad. Junto con el santuario de Atotonilco, a pocos kilómetros, es patrimonio mundial de la UNESCO desde 2008. La ciudad atrae a artistas y extranjeros desde los años 1930 y cuenta con galerías, escuelas de arte y restaurantes.
Guanajuato, la capital del estado, ocupa un valle angosto entre montañas, con casas coloridas en las laderas, calles que pasan por túneles bajo la ciudad y callejones tan estrechos que los balcones casi se tocan. Es patrimonio mundial desde 1988, junto con las minas que la rodean, y alberga en octubre el Festival Internacional Cervantino.
Dolores Hidalgo, entre las dos, es donde el padre Miguel Hidalgo llamó a la independencia el 16 de septiembre de 1810, y es también una ciudad de cerámica talavera.
Este destino reúne 3 ciudades: San Miguel de Allende, Guanajuato, Dolores Hidalgo.