La costa de Puerto Plata, en el norte de la República Dominicana, se llama Costa Ámbar por la resina fósil, con insectos y plantas atrapados hace millones de años, que se encuentra en las montañas de la región. Es una franja de playas orientadas al Atlántico, con la Cordillera Septentrional verde justo detrás, y fue la primera región del país en recibir turismo internacional a gran escala, en los años 1980.
Puerto Plata, la ciudad, tiene un centro histórico de casas victorianas de madera pintadas de colores alrededor del Parque Central, la Fortaleza San Felipe, del siglo XVI, junto al mar, y el malecón. Un teleférico sube a la Loma Isabel de Torres, desde donde se ve toda la costa. Al este está la zona hotelera de Playa Dorada; hacia el interior, los 27 Charcos de Damajagua, cascadas en serie que se descienden saltando y deslizándose.
Sosúa, 25 km al este, tiene una bahía de agua calmada y transparente, buena para buceo con snorkel, y una historia única: fue fundada como colonia agrícola por refugiados judíos de Europa a fines de los años 1930, y el museo de la comunidad cuenta ese recorrido. Cabarete, un poco más adelante, es la capital del kitesurf y del windsurf en el Caribe, con viento constante, playa animada y las cuevas del Parque Nacional El Choco detrás de la villa.
El destino combina playa, historia y deportes, con aeropuerto internacional propio y Santiago a poco más de una hora por las montañas.
Este destino reúne 3 ciudades: Puerto Plata, Sosúa, Cabarete.