Caracas ocupa un valle estrecho a unos 900 metros de altitud, separado del mar Caribe por una sola sierra: el Ávila, que los caraqueños también llaman Waraira Repano. La montaña verde, de más de 2.000 metros, aparece al final de casi todas las calles y le da a la ciudad un clima primaveral todo el año, con días calurosos y noches frescas. Fundada en 1567 por Diego de Losada como Santiago de León de Caracas, la ciudad creció desde la trama cuadriculada colonial alrededor de la Plaza Bolívar hasta ocupar todo el valle de este a oeste.
El centro histórico guarda la historia de la independencia: la Plaza Bolívar con la estatua ecuestre del Libertador y la Catedral, la casa donde nació Simón Bolívar en 1783 y el Panteón Nacional, donde reposan sus restos y los de otros personajes de la historia del país. Al este del centro está la Caracas moderna del siglo XX, con la Ciudad Universitaria, Patrimonio Mundial de la UNESCO, proyectada por Carlos Raúl Villanueva con obras de Calder, Léger y Vasarely, y la Plaza de los Museos, en el parque Los Caobos, con el Museo de Bellas Artes.
El Ávila es el patio trasero de la ciudad. El Parque Nacional El Ávila, creado en 1958, tiene senderos que empiezan en el borde norte de los barrios, y el teleférico Warairarepano sube desde el barrio de Maripérez hasta la cima de la sierra, a más de 2.000 metros, desde donde se ve el valle de un lado y el mar del otro. Allí arriba está la villa de Galipán, conocida por sus flores, por las fresas y por los restaurantes de montaña.
A una hora y media por carretera, en la sierra al oeste, la Colonia Tovar es una villa fundada en 1843 por inmigrantes alemanes de la región de Kaiserstuhl, con casas entramadas, la iglesia de San Martín de Tours, salchichas, cerveza y fresas con crema.
Este destino reúne 2 ciudades: Caracas, Colonia Tovar.