Røros está en una meseta a unos 630 metros de altitud, en el este de Trøndelag, cerca de la frontera con Suecia. La ciudad nació en 1644, cuando se descubrió cobre en la región, y vivió de la minería por más de 330 años, hasta el cierre de la compañía minera en 1977. En ese tiempo, los mineros construyeron una ciudad entera de madera, que ha llegado hasta hoy casi como era. El centro y el paisaje minero circundante son Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El centro tiene dos calles principales, Bergmannsgata y Kjerkgata, con casas de troncos oscurecidas por el tiempo, patios interiores, graneros y talleres, muchas aún habitadas. En lo alto de la ciudad, la iglesia de piedra llamada Bergstadens Ziir, el Orgullo de la Ciudad Minera, domina el caserío. Junto al río, la fundición reconstruida, la Smelthytta, alberga el museo de la minería, rodeada por montículos de escoria negra dejados por el trabajo con el cobre.
A 13 km, la mina de Olavsgruva muestra cómo era el trabajo dentro de la montaña, en visitas guiadas. Alrededor de la ciudad se extienden mesetas, lagos y bosques bajos, usados por las familias sámi del sur para las renas, y la Femundsmarka, parque nacional junto a Suecia.
El invierno suele ser muy frío, con temperaturas muy por debajo de cero y nieve de noviembre a abril; la ciudad celebra la feria de invierno en febrero y el mercado de Navidad. En verano, los días suelen ser largos y templados.
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