Acapulco está en la costa del Pacífico, en el estado de Guerrero, alrededor de una bahía profunda rodeada de cerros. Fue un puerto importante en la época colonial, desde donde zarpaba el Galeón de Manila, que conectaba la Nueva España con Filipinas, y por eso cuenta con el fuerte de San Diego. En el siglo XX se convirtió en uno de los primeros grandes balnearios internacionales de México, frecuentado por artistas de cine.
La ciudad tiene dos caras. El Acapulco tradicional, alrededor del Zócalo y del fuerte, conserva a los saltadores de La Quebrada, que se lanzan desde un acantilado de unos 35 metros, y la isla La Roqueta, en la entrada de la bahía. A lo largo de la avenida Costera hay playas urbanas, hoteles altos y restaurantes, y más al este, la zona Diamante tiene playas abiertas y la laguna de Puerto Marqués.
En las montañas del norte de Guerrero, a unos 270 km, está Taxco de Alarcón, una ciudad colonial de casas blancas y tejados rojos distribuidas en laderas de piedra. Taxco creció con las minas de plata en los siglos XVI y XVIII, y es conocida por la iglesia barroca de Santa Prisca y por los talleres de plata. Cerca se hallan las grutas de Cacahuamilpa, uno de los mayores sistemas de cavernas de México.
Este destino reúne 2 ciudades: Acapulco, Taxco.