Bogotá está en una meseta de los Andes, a unos 2.600 metros de altitud, junto a los cerros orientales. Fue fundada en 1538 por los españoles en el territorio de los muíscas y hoy es la capital de Colombia, con más de 7 millones de habitantes. Por estar cerca de la línea del Ecuador y en altura, la ciudad es fresca todo el año: los días suelen ser templados y las noches, frías.
El centro histórico es La Candelaria, el barrio colonial de calles en cuesta, casas con balcones de madera y muros grafiteados, donde están el Chorro de Quevedo, señalado como el lugar de la fundación, y la Plaza de Bolívar, con la Catedral Primada y el Capitolio. Cerca están los museos del Banco de la República: el Museo del Oro, con decenas de miles de piezas de orfebrería prehispánica, y el Museo Botero, con la colección donada por el pintor de Medellín. Sobre todo, el cerro de Monserrate, a 3.152 metros, tiene el santuario y la vista de toda la llanura.
Fuera del centro, Bogotá cambia de cara. Al norte, Usaquén guarda la plaza de un antiguo poblado y una feria de antigüedades y artesanías los domingos. El Jardín Botánico José Celestino Mutis reúne la flora de los Andes colombianos, desde el bosque de niebla hasta el páramo. Los domingos y festivos, la Ciclovía cierra avenidas para bicicletas y peatones.
A unos 50 km al norte, Zipaquirá tiene la Catedral de Sal, una iglesia excavada 180 metros bajo la superficie, en una mina de sal aún activa, y un centro colonial alrededor de la Plaza de los Comuneros. Se puede hacer en ida y vuelta. Desde la misma región sale la excursión a la Laguna de Guatavita, la laguna sagrada de los muíscas ligada a la leyenda de El Dorado.
Este destino reúne 2 ciudades: Bogotá, Zipaquirá.