Erfurt y Weimar están en el corazón de Turíngia, en el centro-este de Alemania, separadas por poco más de 20 km. Erfurt es la capital del estado y uno de los principales nudos de trenes rápidos del país: el ICE conecta la ciudad con Berlín, Múnich, Frankfurt y Leipzig. Weimar, más pequeña y tranquila, está a un corto viaje en tren regional.
Erfurt conserva un centro antiguo (Altstadt) que en gran parte escapó a la destrucción de la guerra. La Krämerbrücke, puente cubierto de casas de entramado sobre el río Gera, la catedral y la iglesia de San Severo en lo alto de la escalinata del Domplatz y la fortaleza barroca del Petersberg marcan el ambiente. Fue en Erfurt donde Martin Lutero vivió como monje, en el Augustinerkloster, y el legado judío medieval de la ciudad entró en la lista de la UNESCO.
Weimar fue el centro de la literatura alemana a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Goethe y Schiller vivieron y murieron allí, y las casas de ambos pueden visitarse. El conjunto del clasicismo de Weimar y los lugares de la Bauhaus, escuela de arte y diseño fundada en la ciudad en 1919, son Patrimonio Mundial. La Biblioteca Duquesa Anna Amalia, el Park an der Ilm y el palacio de la ciudad completan el recorrido.
A pocos kilómetros de Weimar se encuentra la Gedenkstätte Buchenwald, memorial en el lugar del antiguo campo de concentración nazi. Es un lugar de memoria, visitado en silencio y con respeto. Al oeste de Erfurt, en Eisenach, el castillo de Wartburg, donde Lutero tradujo el Nuevo Testamento, merece un día entero.
Este destino reúne 2 ciudades: Erfurt, Weimar.