El aeropuerto es uno de los más grandes de Europa y tiene una estación de trenes de larga distancia dentro del terminal, lo que convierte a la ciudad en un punto de partida natural para el resto del país. Detrás de los rascacielos del distrito financiero hay un centro histórico con la plaza Römerberg, la catedral donde se elegían y coronaban los emperadores del Sacro Imperio y una Altstadt (casco antiguo) reconstruida casa por casa tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
La ciudad se divide entre ambas orillas del río Main. En la margen norte están el ayuntamiento, la catedral, la Paulskirche y la casa donde nació Goethe. En la margen sur, el Museumsufer agrupa museos uno junto a otro, entre ellos el Städel, y el barrio de Sachsenhausen conserva las tabernas de Apfelwein, la sidra que es la bebida típica de Frankfurt.
Hacia el oeste, el río Rin entra en el tramo llamado Valle del Medio Rin, inscrito por la UNESCO como patrimonio mundial en 2002. Son unos 65 km entre Bingen y Rüdesheim, al sur, y Koblenz, al norte, con laderas cubiertas de viñedos en terrazas, pueblitos a la orilla del agua y decenas de castillos en lo alto de los cerros. Allí están la roca de la Loreley, la Marksburg y las ruinas de Rheinfels.
Rüdesheim am Rhein, en el estado de Hesse, es la entrada al valle por el lado este, con la Drosselgasse y el monumento de Niederwald sobre los viñedos. Bacharach, en el estado de Renania-Palatinado, es una pequeña ciudad amurallada a los pies del castillo Stahleck. Ambas reciben trenes regionales desde Frankfurt, y los barcos turísticos conectan las ciudades del valle en la temporada, que suele ir de abril a octubre.
Este destino reúne 3 ciudades: Frankfurt, Bacharach, Rüdesheim am Rhein.