La costa alemana del mar Báltico reúne dos ciudades de origen hanseático y dos playas que funcionan como barrios de ellas. Lübeck, en Schleswig-Holstein, fue la ciudad más importante de la Liga Hanseática, la alianza de ciudades mercantes que dominó el comercio del norte de Europa en la Edad Media. El centro antiguo está en una isla rodeada por el río Trave y los canales, y es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1987.
En Lübeck, la entrada clásica es por el Holstentor, la puerta de ladrillo con dos torres redondas. Desde allí se llega al Rathaus, a la Marienkirche, al Heiligen-Geist-Hospital y al Europäisches Hansemuseum, que cuenta la historia de la Liga. La ciudad también es famosa por el mazapán: la casa Niederegger lo produce desde 1806, frente al Rathaus.
Rostock, ya en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, entró en la Liga Hanseática en el siglo XIII y tiene una de las universidades más antiguas del norte de Europa, fundada en 1419. La Marienkirche guarda un reloj astronómico de 1472 que aún funciona. El centro gira en torno a la plaza Neuer Markt, a la calle peatonal Kröpeliner Straße y al puerto antiguo (Stadthafen).
En la costa, Travemünde, barrio de Lübeck, y Warnemünde, barrio de Rostock, tienen extensas playas de arena, faro, cestas de playa (Strandkorb) y tráfico de barcos. Warnemünde recibe cruceros y tiene la playa más ancha de la costa alemana del Báltico. El agua es fría incluso en verano y la temporada de baño suele ir de junio a agosto.
Todo se recorre bien en tren desde Hamburgo. Lübeck queda a menos de una hora de Hamburgo, y Rostock a menos de dos horas de Hamburgo o de Berlín.
Este destino reúne 2 ciudades: Lübeck, Rostock.