Angra dos Reis
Angra dos Reis se extiende entre el litoral recortado y las islas de la Costa Verde. Los paseos en barco permiten conocer playas y ensenadas, mientras que el centro guarda construcciones ligadas a la historia de la ciudad.
Imágenes ilustrativas. Las fotos de esta guía son ilustraciones hechas a partir del lugar real, no fotografías, y pueden tener diferencias con él.
RJ · Brasil
Serra do Mar, islas y la Paraty colonial, entre Río y São Paulo.
Conoce el lugar
Es el tramo del litoral del estado de Río de Janeiro donde la Serra do Mar baja hasta el agua y deja atrás cientos de islas, ensenadas de agua verde esmeralda y pueblos caiçaras (de pescadores tradicionales) a los que solo se llega en barco. Pasas la mañana navegando entre piscinas naturales en Angra dos Reis y terminas el día sobre las piedras irregulares del centro histórico de Paraty, entre casonas blancas y puertas de colores.
Angra dos Reis tiene más de 300 islas, y la mayor de ellas, Ilha Grande, es un mundo aparte: sin autos, con la Vila do Abraão como puerta de entrada, senderos en la mata atlántica y playas como Lopes Mendes y la Lagoa Azul. Paraty reúne el caserío colonial protegido, los alambiques de cachaza, las cascadas de la sierra y la Vila de Trindade, con piscinas naturales entre las rocas. El Saco do Mamanguá, un fiordo tropical, es un paseo en barco desde Paraty.
En el camino entre Río de Janeiro y Angra, Mangaratiba e Itacuruçá dan acceso a las islas de la Baía de Sepetiba, y Rio Claro, en la sierra, guarda las ruinas de São João Marcos. Es un viaje de mar, selva e historia, que se hace en barco, a pie y por la Rio-Santos, una de las rutas más lindas del país.
Este destino reúne 5 ciudades: Angra dos Reis, Paraty, Mangaratiba, Itaguaí, Rio Claro.
Una mirada al lugar
Estas fotos son ilustraciones hechas a partir del lugar real, no fotografías. Pueden tener diferencias con el lugar.
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Un destino, varios caminos
Empieza por una ciudad o combina varias en tu itinerario.
Angra dos Reis se extiende entre el litoral recortado y las islas de la Costa Verde. Los paseos en barco permiten conocer playas y ensenadas, mientras que el centro guarda construcciones ligadas a la historia de la ciudad.
Paraty combina un centro histórico de calles de piedra con el paisaje entre la Serra da Bocaina y el mar. El viaje puede alternar caminatas por la ciudad con paseos en barco por la bahía.
Mangaratiba reúne pequeños poblados costeros entre el mar y las laderas de la Serra do Mar. Puedes explorar su historia en el centro y seguir por las playas o embarcarte para conocer las islas cercanas.
Itaguaí conecta la Baía de Sepetiba con las zonas rurales y serranas de la mata atlántica. El visitante puede conocer el patrimonio del centro y explorar la costa o los caminos del Vale do Mazomba.
Rio Claro ocupa una región de sierras, ríos y paisajes rurales en el interior del estado de Río de Janeiro. Los paseos por el municipio acercan al viajero a la naturaleza y a la memoria de la antigua ciudad de São João Marcos.
La experiencia del lugar
Levantada entre 1718 y 1729 como parte de un establecimiento jesuita, está en el origen de la antigua villa. El conjunto, en un terreno elevado, está protegido como patrimonio estatal por el Inepac, lo que incluye imágenes de madera de San Francisco Javier y de Nuestra Señora del Pilar.
Preserva las ruinas de la antigua ciudad de São João Marcos, demolida en la década de 1940 para ampliar una represa, y es señalado como el primer sitio arqueológico urbano del país. Tiene el sendero del Caminho Imperial y un centro de memoria.
Franja de arena blanca y firme de casi tres kilómetros en Ilha Grande, sin construcciones ni paradores, a la que se llega por un sendero en el bosque o en barco hasta Pouso. Se la considera una de las playas más lindas de Brasil y tiene buenas olas para surf.
Situada en la Baía de Sepetiba, frente al distrito de Itacuruçá, es destino de los paseos en goleta y saveiro que salen del muelle. Tiene varias playas de aguas calmas unidas por senderos, entre ellas la Praia Grande y la Praia Brava.
Piscina natural poco profunda protegida por islotes en la zona norte de Ilha Grande, con agua de tono caribeño y una visibilidad que permite ver el fondo desde la embarcación. Es la parada obligada de los paseos en goleta por la bahía.
Distrito serrano que recibió su nombre en 1944 en homenaje a la aldea checa destruida por los nazis durante la Segunda Guerra. Una estatua del Fénix simboliza el renacimiento, y los alrededores reúnen decenas de cascadas y pozones.
Antigua isla hoy unida al continente, tiene una pequeña franja de arena con cocoteros y mar calmo y verdoso en la Baía de Sepetiba. Los barcos de pesca anclados completan el paisaje, sobre todo al atardecer.
Ubicada a unos 5 kilómetros de Lídice, tiene acceso fácil y un área de césped a orillas del río. Es una de las cascadas más buscadas por las familias en la región.
Isla cubierta de Mata Atlántica preservada, a la que se llega en barco desde Itacuruçá. La Praia do Araçá, con unos 250 metros de arena clara y agua transparente, es la más buscada, y la costa rocosa alberga una pequeña comunidad de pescadores.
Cumbre de 982 metros en Ilha Grande a la que se llega por un sendero exigente de unos 12 kilómetros, que muchos hacen de madrugada para ver el amanecer. Desde arriba se ve toda la bahía salpicada de islas.
Una de las playas más urbanizadas de la Baía de Sepetiba, tiene una angosta franja de arena clara y aguas calmas. Recibe muchos visitantes en verano y ofrece vista a las islas cercanas.
Conjunto colonial de los siglos XVIII y XIX con calles de pé-de-moleque en trazado de damero, casonas encaladas y puertas y ventanas pintadas de colores fuertes, reconocido por la Unesco. En las mareas altas de luna llena el agua invade las calles y devuelve el reflejo de las fachadas.
Construida entre fines del siglo XVIII y principios del XIX con mano de obra esclavizada, alberga la imagen de la patrona del municipio. Está en la Praça Fagundes Varela, en el centro.
Construida en 1795 en el lugar de una capilla anterior dedicada a la patrona, tiene la fachada revestida de azulejos portugueses. Fue declarada patrimonio por el Iphan en 1967, y el altar guarda la imagen original de madera de Nossa Senhora da Guia, de rasgos barrocos.
Principal pueblo de Ilha Grande, recibe las embarcaciones que llegan del continente y concentra la mayor parte de los servicios de la isla, donde no circulan autos particulares. De allí parten senderos y paseos en barco a playas, ensenadas y cascadas.
Está en el distrito de Muriqui, dentro del Parque Estadual Cunhambebe, y se llega por senderos cortos. La parte baja tiene una caída con un tobogán natural en la roca, y la parte alta reúne piscinas naturales con vista a la selva.
Iglesia del siglo XVIII de fachada blanca y detalles en piedra, una de las construcciones más fotografiadas de Paraty por estar frente al muelle. Alberga una colección de arte sacro de la región.
Cercana al continente, es una de las islas más visitadas en los paseos en barco por la bahía. Sus ensenadas de aguas calmas y verdosas, como la Praia de Jurubaíba, conocida como Praia do Dentista, suelen reunir embarcaciones ancladas.
Pueblo caiçara en el extremo sur del litoral del estado de Río, rodeado por la Serra da Bocaina y por playas como la do Meio, la de Fora y la do Cachadaço. Un sendero corto lleva a la piscina natural do Cachadaço, formada por grandes rocas junto al mar.
Losa lisa e inclinada donde el río forma un tobogán natural que termina en el Poço do Tarzan, en el recorrido de la Estrada Real. Está rodeada de selva cerrada y alambiques artesanales.
Brazo de mar angosto y largo entre dos sierras, señalado como la única formación de fiordo tropical de Brasil, con manglares, comunidades caiçaras (pescadores tradicionales) y agua calma. La subida al Pico do Pão de Açúcar do Mamanguá ofrece la vista más amplia de la ensenada.
Playa de mar calmo y arena clara cerca del centro de Mangaratiba, una de las más buscadas por las familias porque no tiene olas fuertes. Es una buena base para los paseos a las islas de Itacuruçá y Jaguanum.
Antes de partir
Un poco de planificación deja más tiempo para disfrutar del camino.
Se llega por la BR-101 (Rodovia Rio-Santos). Angra dos Reis está a unas 2 horas y media del Aeropuerto de Galeão, en Río de Janeiro, y Paraty a unas 4 horas; desde São Paulo, Paraty está a unas 4 horas y media. Hay buses desde Río y desde São Paulo a las dos ciudades. Para ir a Ilha Grande, salen barcas y lanchas desde Angra dos Reis, Conceição de Jacareí y Mangaratiba.
De abril a junio y de septiembre a noviembre, cuando el mar suele estar más transparente, el calor es agradable y las islas están más vacías. El verano es temporada alta, con más sol y más gente, y también con lluvias cortas al final de la tarde. En la semana de la Fiesta Literaria de Paraty (Flip), la ciudad se llena: revisa la fecha antes de reservar.
Reserva de 4 a 6 días: 2 o 3 para Angra e Ilha Grande, y 2 o 3 para Paraty, con el centro histórico, las cascadas y Trindade. Si solo tienes un fin de semana, elige una de las dos bases y no intentes hacer las dos.
Para los paseos en barco por las islas, la base es Angra dos Reis, que tiene hoteles frente al mar y posadas en las islas. En Ilha Grande, la Vila do Abraão concentra las posadas y los restaurantes, y de allí salen los barcos y los senderos. En Paraty, lo mejor es alojarse en el centro histórico o cerca, para hacer todo a pie; Trindade tiene posadas sencillas para quien quiere quedarse cerca de las playas.
Llévate tu basura, respeta la señalización y valora los servicios locales. En áreas naturales, sigue las indicaciones de visita.
Resuelve tus dudas
Para ir de una ciudad a otra, el auto da libertad, y la Rio-Santos está bien señalizada. Pero los mejores paseos son en barco, en Ilha Grande no hay autos y el centro histórico de Paraty está cerrado a los vehículos. Si vas en bus, puedes hacer todo con barcos, combis y excursiones contratadas.
No hay puente: el cruce es en barca o lancha. Los barcos salen principalmente de Angra dos Reis, de Conceição de Jacareí y de Mangaratiba, y llegan a la Vila do Abraão. La lancha tarda entre 30 y 50 minutos, según el punto de salida; la barca es más lenta. En la isla, todo se hace a pie o en barco.
Depende de lo que busques. Angra es para quien quiere pasar los días en barco, entre islas y piscinas naturales, y para quien va a Ilha Grande. Paraty es para quien quiere centro histórico, gastronomía, cachaza, cascadas y playas como las de Trindade. Con 5 días o más, se pueden combinar las dos.
Sí. El empedrado del centro histórico es de piedras grandes e irregulares, llamado pé-de-moleque, y el centro está cerrado a los autos. Usa zapatillas o sandalias bajas, y cuidado con las valijas de rueditas. En algunas mareas altas, el agua del mar entra en calles del centro, algo que forma parte del diseño original de la ciudad.
En temporada alta y en los feriados, es recomendable. Fuera de esas fechas, se pueden contratar en el mismo muelle de Angra, de Paraty o de la Vila do Abraão, el día anterior. Los recorridos cambian según el tiempo y el mar, y los más buscados pasan por la Lagoa Azul, por las playas de Ilha Grande y por las islas de la bahía.