San Andrés es una isla de coral de unos 26 km² en el mar Caribe, a más de 700 km del continente colombiano y más cerca de Centroamérica que de Bogotá. Con Providencia y Santa Catalina, más al norte, forma el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, cuyo mar y arrecifes forman parte de la reserva de biosfera Seaflower, reconocida por la Unesco en 2000.
Lo que más llama la atención al principio es el color del agua. Sobre el fondo de arena blanca y los arrecifes, el mar pasa del verde claro al azul oscuro en pocos metros, y por eso los colombianos hablan del mar de siete colores. Alrededor de la isla hay pequeños cayos de arena y cocoteros, como Johnny Cay y Acuario, a los que se llega en lancha en pocos minutos, y piscinas naturales en medio de la costa de coral, como West View y La Piscinita.
La isla también tiene cultura propia. Los raizales, la población nativa, descienden de africanos y de colonos británicos y hablan el criollo de San Andrés, de base inglesa, junto con el español; muchas familias son protestantes, y la iglesia bautista de La Loma, en lo alto de la isla, es uno de sus símbolos. Las casas de madera pintadas, la música y la cocina con pescado, coco y fruto del pan recuerdan más a Jamaica que a los Andes.
La llegada es en avión, desde ciudades colombianas y algunas rutas internacionales, y la isla es pequeña: una carretera de unos 30 km da la vuelta completa. El centro, en el norte, concentra hoteles, comercios y la playa de Spratt Bight; el resto de la isla es más tranquilo. La entrada al archipiélago suele exigir una tarjeta de turista, adquirida antes del embarque; confirme las normas.
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